Batalla librada, brillante estratega
ya que había sin opciones salido.
luchar sin esperanza, con entrega
su rutina era, y digno castigo
pero de mezquina y humana acción,
fácil a verdugo de víctima pasar,
lo marcó cual espada bizantina
había pasado de morir a matar,
admitir, suplicar, pedir perdón,
que por previas y heroicas hazañas
fue condonado por su dios mentor
a no su mejor seductor Mañara
y al olvido fuera relegado
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