jueves, 28 de junio de 2007

Soneto XVI

La otra parte de la historia también merece ser narrada en forma de soneto.
Enemigo abatido por nuestro héroe.

Sin mirar atrás, sin mirar atrás,
sangre nuestra y enemiga junta corre
la guerra no terminará jamás
mientras la codicia en nosotros more


¿Para qué arriesgarte?, ¿por qué luchar?,
cuando aquel espartano iba a matarme
me salvó un haz de piedad fugaz.
Docto guerrero, no oso ni mirarle


sus ojos, grises, tanta crueldad
despiden, que te estrangulan, te queman
pues tu corazón pueden penetrar.


Entreno inútil, porque ese guerrero
la muerte no teme, no oses tentar,
sabios consejos doy, joven granjero.

1 comentario:

ECP dijo...

Fastuoso soneto. Debo admitir, me ha gustado mucho. En especial, el "Soneto I", típica realidad. Entiendo. El "Soneto XII" y el mismo que estoy tratando.

Ciertamente, me fascinan tus letras.
Pero agrego, al "Soneto XVI", la codicia no es progresiva. Es súbita. Tal así como dijo Gould en comienzos del bipedismo. "La gradualidad ya no coexiste. Ya no con nada más." Y creo que tenía, tiene, razón ... Y lo antedicho sirve, de maravilla, para el ejemplo que quiero brindar.
La guerra es implicita. Siempre. Está en nuestros actos. Valores. Leyes. Y no creo sólo por la codicia.
Pero, desde ya, son sólo opiniones. Y el soneto es increíble. He de felicitarte.

Y talvez sea adecuado. Dejar la dirección de mi blog. Yo también escribo. No centralicé nunca en sonetos. Pero si poemas, muy variados además. La dirección es: "www.eneiman.blogspot.com"

Deseo que os guste.

Y ya, sólo resta depedirme. No sé tu nombre. Tampoco lo necesito.

Entonces, sólo espero tu visita.
Y adiós.